domingo, 14 de febrero de 2016

Crítica al postalismo y otras degeneraciones modernas.


Qué fácil es mostrar tu aparente felicidad por las redes sociales. Tan fácil como poner un estado bonito donde haces culto a la ''belleza'' de la vida y compartir cuatro enlaces de VidaLúcida. ¿Belleza? Dime dónde que no la veo.
Con tu positivismo desmesurado olvidas y haces oídos sordos a las injusticias que sufren otros. Tú, no. Otros sí. Luego para excusarte ''presumes'' de luchar contra la pobreza y las consecuencias del capitalismo, cuando jamás has sostenido una mísera pancarta en una manifestación ni te has movilizado en una huelga de estudiantes (por afectarte más directamente).

Esa corriente New Age a la que parece que sigues sin saberlo apesta. ¿Yoga? (sin nunca haberlo practicado),¿meditación? (''Inspira, espira...''), ¿ecologismo? (y nunca has reciclado), ¿el placer de la lectura? (los libros del cole no cuentan). A todo esto le añades un poco de supuesta conciencia política de izquierdas, la misma que un día rechazó por ser una ''mierda'' y ya lo tiene todo.

Pero queda guay, claro que sí. Queda guay aparentar e ir de diferente, de única, y de enrollada.

Luego están aquellas que van un poco más allá y del Go Vegan no salen. Y se creen con la superioridad moral y de dudar de la dignidad de los demás. Por lo menos, no voy a dudar de que la tengas cuando subes determinadas imágenes a determinadas aplicaciones. Porque eres ''libre''.
Libre e intransigente por presumir de ser distinta. Distinta por tener una relación abierta a la que quieres mucho, mientras te tiras a varios más. Ah no, espera...eso es el poliamor. Y ahora es cuando debemos aplaudirte por ser tan distinta y no asentar tus costumbres a la monogamia.

A pesar de que escriba estas palabras, decir que me la suda a quien te tires, qué comas o cuánto yoga presumas de hacer. Lo que veo innecesario es esa parafernalia de gritar a los cuatro vientos lo diferente que eres, esa apariencia a través de las redes sociales para que los que no somos como tú nos enteremos. Eso tiene un nombre y es el de postalismo.
Se puede hacer todo eso sin necesidad de estar las 25 horas del día recordándolo.
Gracias.

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